Desde hace varios años hay dos empresas importantes que vienen desarrollándose,
de forma sostenida, en nuestro país. Ambas pertenecen al mismo rubro, si bien
operan en regiones lejanas tienen coincidencias geográficas y culturales en su
espacio de acción. Asimismo, a pesar de su esfuerzo, generan un impacto
ambiental que vienen trabajando de forma responsable para poder menguarlo. Hasta
ahí, la situación es muy parecida; sin embargo, una de ellas tiene constantes
problemas sociales y la otra muy pocos, la preguntas es ¿por qué ocurre esto?
Al hacer el análisis detallado y objetivo podemos apreciar que ambas se
han comportado de manera diferente con los grupos humanos con los que conviven.
Una de ellas, desde el inicio, se dedicó a instruir, formar, capacitar y
finalmente empoderar a los pobladores, para que estos en base a sus propios
recursos pudieran desarrollarse y superarse. La otra, tomó el camino fácil (que
a la larga es el más difícil) y asistió a los lugareños con dinero, regalos y
caprichos generando una cultura de dependencia; y por ende, exigencias
interminables.
A la luz de la experiencia, diferentes organizaciones están aprendiendo la
lección y se están dando cuenta de que las mejores “convivencias” se dan en base
a poder generar condiciones para el desarrollo autónomo y posterior
empoderamiento. De esta forma, los seres humanos se potencian y labran el
camino de su libertad, independencia y crecimiento sostenido.
En ese contexto, muchos grupos humanos, ONG’s, agrupaciones religiosas, clubes,
instituciones educativas y colectivos se están agrupando y promoviendo diversas
actividades que buscan "educar" en aras de lograr el desarrollo
sostenible. Los emprendimientos sociales no deberían ser solo empresas
filantrópicas que buscan mejorar las condiciones de su comunidad, sino que
también debería buscar diversas actividades en las que se “benefician” todos.
En la actualidad, instituciones educativas como la Universidad Peruana de
Ciencias Aplicadas (UPC) vienen promoviendo actividades como el “Premio
Protagonistas del Cambio” que busca jóvenes entre 18 y 29 años que estén
desarrollando este tipo de emprendimientos con impacto social, en áreas como la
educación, el cuidado del medio ambiente, el arte, entre otros en todo el país.
El objetivo de esto es poder colaborar otorgándoles herramientas del mundo
empresarial para que su labor esté potenciada y así el impacto que puedan
desarrollar sea mayor.
Nuestro país vive un momento de bienestar económico, condición favorable
para este tipo de obras, es una oportunidad única para poner en valor estas
iniciativas y compartirlas con las grandes empresas, de este modo, su labor de
RSE (Responsabilidad Social Empresarial) será efectiva, constante y obtendrá
los frutos que todos necesitamos.

