lunes, 11 de marzo de 2013

Entrenando a mi dragón

Por: Javier García - Blásquez López


Hace unos días estaba en la piscina con mis hijos, de pronto, el mayor, que es bastante cauto y menos audaz que su hermana menor, me exigió que lo coja porque no se sentía seguro con sus flotadores de brazo.
Producto de esas casualidades de la vida y haciendo un esfuerzo por evitar ser un padre torpe le dije: "vamos a jugar a entrenar a mi dragón" y con esa frase (que viene de una película, hoy convertida en una serie para niños) él se soltó y me sonrió para demostrarme que "podía" y “quería”.
Él tiene desde hace bastante tiempo todas las condiciones físicas para lograrlo, los accesorios externos para hacerlo, lo que le faltaba era la decisión de "mandarse" y liberarse. Es decir, gracias al juego, él tomó la decisión de soltarse y a partir de ese momento "fue libre", la piscina creció para él, los límites se extendieron y las posibilidades de diversión se incrementaron exponencialmente. Gritó que ya podía, llamó a todos para que vean que "estaba flotando solo", estaba orgulloso de sí mismo.
Día tras día; y en más de una oportunidad, pretendemos que los seres humanos hagan las cosas en el mismo tiempo que nosotros lo hacemos o hicimos; sin embargo, cada uno tiene su propia velocidad y esta debe ser respetada. En algunos casos podemos intervenir, pero sin perder ese respeto y con mucho cuidado, para poder generar las condiciones para que se "manden" y así romper las barreras que limitan el desarrollo personal.
Y tú, ¿estás listo para entrenar a tu dragón?

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