Por: Javier García Blásquez López
Hace algunas semanas una llamada a mi celular generó un
conjunto de sensaciones. Era una tarde cualquiera cuando el gerente de una
empresa muy grande y reconocida me llamó y me pidió que lo visitara pues le
habían hablado muy bien de mí y quería conocerme. Al inicio tuve sentimientos y
sensaciones encontradas pues no había enviado mi currículo a nadie, luego me
causó algo de temor y curiosidad. Al final, tomé la decisión y fui a visitar a
este señor. La reunión fue muy buena, todo era real, compartimos muchos puntos
de vista y me invitó a seguir un proceso de selección para cumplir con las
formas.
Al retirarme de su lujosa oficina pensé en todo lo que había
ocurrido y me di cuenta de que el motivo de mi presencia en ese lugar no había
sido casual, había sido el fruto de hacer las cosas bien y esa entrevista había
sido un regalo.
En la vida conocemos a miles de personas, con algunas nos
vemos más que con otras, suele ser que las amistades más largas y duraderas son
las que se forman en el barrio o en el colegio sin embargo en todo momento uno
va dejando una huella, vas dejando tu tarjeta de presentación. Vas dejando un
currículo de lo que haces, como lo haces y porque lo haces y sobre todo que
puedes hacer.
Así como en el caso que me tocó vivir, en muchas
oportunidades hacemos cosas sin pensarlo y luego más adelante nos “pasa
factura”, en la misma forma, el hecho de hacer las cosas bien, ser correcto,
aunque no lo creas puede ser la llave
para que al hablar de ti, la gente solo tenga elogios y buenos comentarios.
Vive en libertad con la seguridad de que todos tus actos
buenos te abrirán las puertas de las mejores oportunidades para tu vida. ÉXITOS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario