jueves, 21 de marzo de 2013

¿Asistencialismo o responsabilidad social?

Por Javier García Blásquez López


Desde hace varios años hay dos empresas importantes que vienen desarrollándose, de forma sostenida, en nuestro país. Ambas pertenecen al mismo rubro, si bien operan en regiones lejanas tienen coincidencias geográficas y culturales en su espacio de acción. Asimismo, a pesar de su esfuerzo, generan un impacto ambiental que vienen trabajando de forma responsable para poder menguarlo. Hasta ahí, la situación es muy parecida; sin embargo, una de ellas tiene constantes problemas sociales y la otra muy pocos, la preguntas es ¿por qué ocurre esto?
Al hacer el análisis detallado y objetivo podemos apreciar que ambas se han comportado de manera diferente con los grupos humanos con los que conviven. Una de ellas, desde el inicio, se dedicó a instruir, formar, capacitar y finalmente empoderar a los pobladores, para que estos en base a sus propios recursos pudieran desarrollarse y superarse. La otra, tomó el camino fácil (que a la larga es el más difícil) y asistió a los lugareños con dinero, regalos y caprichos generando una cultura de dependencia; y por ende, exigencias interminables.
A la luz de la experiencia, diferentes organizaciones están aprendiendo la lección y se están dando cuenta de que las mejores “convivencias” se dan en base a poder generar condiciones para el desarrollo autónomo y posterior empoderamiento. De esta forma, los seres humanos se potencian y labran el camino de su libertad, independencia y crecimiento sostenido.
En ese contexto, muchos grupos humanos, ONG’s, agrupaciones religiosas, clubes, instituciones educativas y colectivos se están agrupando y promoviendo diversas actividades que buscan "educar" en aras de lograr el desarrollo sostenible. Los emprendimientos sociales no deberían ser solo empresas filantrópicas que buscan mejorar las condiciones de su comunidad, sino que también debería buscar diversas actividades en las que se “benefician” todos.
En la actualidad, instituciones educativas como la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) vienen promoviendo actividades como el “Premio Protagonistas del Cambio” que busca jóvenes entre 18 y 29 años que estén desarrollando este tipo de emprendimientos con impacto social, en áreas como la educación, el cuidado del medio ambiente, el arte, entre otros en todo el país. El objetivo de esto es poder colaborar otorgándoles herramientas del mundo empresarial para que su labor esté potenciada y así el impacto que puedan desarrollar sea mayor.
Nuestro país vive un momento de bienestar económico, condición favorable para este tipo de obras, es una oportunidad única para poner en valor estas iniciativas y compartirlas con las grandes empresas, de este modo, su labor de RSE (Responsabilidad Social Empresarial) será efectiva, constante y obtendrá los frutos que todos necesitamos. 

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