Era el miércoles 18 de diciembre,
estaba casi todo listo, teníamos los 200 regalos que amorosamente los niños de
los colegios Nivel A habían entregado para sus amigos de los colegios de Santo
Tomás de Pata y su anexo Cuticsa, ambos en Huancavelica. Repentinamente, nos
llegaron 56 regalos de IDIOMAS Católica, lo cual nos dio la oportunidad de
llegar también a Mesaccocha (anexo en las alturas de Huancavelica). No
terminábamos de alegrarnos cuando un donativo extraordinario de los
trabajadores de la municipalidad de Miraflores nos alteró toda la logística:
400 pelotas, 200 muñecas y 200 carritos hicieron de esta la aventura más grande
que habíamos manejado.
Jorge Layme y Jacinto se
enrumbaron con la misión de llevar tamaña carga esa misma noche y, al día
siguiente, un equipo formado por colaboradores de Nivel A de las diferentes
áreas de la organización partió cargado de energía y entusiasmo para llevar un
mensaje de amor y esperanza para este pueblo amigo.
Al equipo, bastante heterogéneo,
con un rango de edad de 50 años no le afectó ese detalle, la misión era una y
cada uno de sus integrantes asumió su responsabilidad al 100% en aras de poder
impactar a la mayor cantidad de niños.
Llegamos a Ayacucho en la mañana
del viernes y enrumbamos hacia Santo Tomás a toda prisa, pues debíamos llegar
antes de la clausura del colegio. Luego de tres horas de sortear una dura
carretera llegamos y, sin tiempo para dejar las cosas, nos apresuramos para
participar de la ceremonia. Compartimos saludos con el alcalde, directores y
padres de familia y luego, por fin, lo
esperado; nuestro primer contacto con los niños y jóvenes del lugar. Pudimos
entregar dos becas, pues estamos convencidos de que solo la educación es la
herramienta para salir de la pobreza.
Así como los 100 regalos, la
plaza del pueblo se convirtió en una fiesta de color y amor, los niños jugaban
y las sonrisas se contagiaban. Mientras algunos entregaban los regalos; otros
miembros del equipo, partían el tradicional panetón y servían un rico chocolate
caliente que iban repartiendo entre toda la población. La actividad fue impresionante;
los beneficiarios directos fueron 100 y los indirectos más de 200.
Al avanzar la tarde, luego del
almuerzo, un grupo de nivelones jugaron un partido de fulbito con los lugareños
a 3200 msnm; evento clásico y disputado todo los años. El resultado esta vez no
nos fue favorable; sin embargo, sí lo fue la experiencia.
Cuando la noche caía, iniciamos
la charla a todos los interesados en la crianza de cuyes. Gustavo convocó a un
experto que dio una extraordinaria charla de capacitación a un grupo de
comuneros y, como no podía ser la excepción, en el momento más interesante de
la charla un potente rayo cayó sobre un poste de alumbrado público y dejó sin
luz a todo el distrito, grande fue mi sorpresa al ver que los pobladores no
salieron del aula de la exposición, la terminamos a luz de velas. Las preguntas
que se generaron luego de la charla fueron muy buenas y daban muestra de que el
grupo que participó estuvo atento y conectado con el expositor durante toda la
charla.
La noche cayó y el cansancio se
apoderó de todos, casi sin darnos cuenta ya estábamos todos dormidos hasta el
día siguiente que continuaban las actividades.
A las 5:30 am del sábado arrancó
el día, mientras observábamos las cosas a cargar en la combi. No entendíamos
como lo íbamos a lograr hasta que una nueva luz de esperanza se abrió frente a
nosotros: la municipalidad nos prestó su camión y con él pudimos llevar todo
hasta el último destino.
Luego de algunas horas de viaje,
hicimos nuestra primera parada en el colegio de Cuticsa (anexo de Santo Tomás a
dos horas de camino). Compartimos los actos protocolares de la clausura del
colegio y, acto seguido, arrancamos con nuestra tarea: llevar la navidad a estos
niños. El equipo se dividió: Juanjo, tomó la iniciativa y llamaba uno a uno a
los niños; mientras que nuestra Luciana “papá Noel” entregaba los regalos.
Mientras esto ocurría Celia preparaba el chocolate y Hugo y Daniel lo servían y
repartían. La actividad culminó con un sabroso compartir de papa con queso para
reponer energías y prepararnos para la subida.
Teníamos que continuar la labor y
emprendimos el camino a Mesaccocha, anexo que se encuentra a 4150 msnm. Allí nos esperaba una población en
la que el 95% de habitantes era quechua hablante y más de 70 niños ansiosos por
recibir un regalo. Llegamos y los organizamos, los ordenamos y empezamos con el
reparto, uno a uno fueron recibiendo sus regalos y nos regalaban sus lindas sonrisas
de agradecimiento.
Al terminar el reparto empezamos
el camino de descenso hacia Pata. El equipo estaba agotado luego de horas de labor;
sin embargo, nos habían sobrado regalos. Luego de dos horas, al llegar a Pata,
algunos nos aventuramos y cruzamos a Buenavista, anexo cercano a Pata, en búsqueda de más niños a los que podríamos
beneficiar con la entrega de un hermoso regalo. Y lo logramos; encontramos 15
niños más.
Como aún nos quedaban energías,
retornamos a Pata, vestimos el árbol para hacer una pequeña yunza tradicional y
la cortamos, bailando, compartiendo con nuestros amigos lugareños.
Al finalizar el tradicional corta
monte, nos despedimos pues en pocas horas empezaríamos el retorno a nuestros
hogares.
A las 3:30 de la mañana el carro
que nos llevaría rumbo a Ayacucho llegó y ahí empezamos otra dura aventura de
retorno, bajándonos a mitad de camino para atravesar zonas afectadas por
huaycos a pie y en plena noche, cruzando los dedos al pasar por zonas en donde
había caído una intensa lluvia y con pista llena de lodo jabonoso. En fin, es
parte de la aventura que un grupo de locos disfruta hacer con el único objetivo
de llevar un mensaje de esperanza, amor y navidad a nuestros hermanos de este
hermoso pueblo de la serranía del Perú.
Javier García - Blásquez López

1 comentario:
Gracias, en primer lugar por haber llevado la navidad a los niños de pueblos tan alejados, y también por compartir esta experiencia, que sin duda habrá sido muy gratificante para todos los participantes. Estoy segura de que han regresado muertos de cansancio pero felices!
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