jueves, 26 de septiembre de 2013

Reciclar no es una opción es una obligación.

Por Javier García - Blásquez López


Hace algunos años, hablar de reciclaje era visto como una moda, inclusive algunos grupos lo tomaron como una opción de negocio. Hoy en día ya no es una opción, es una obligación, pues está estrechamente ligado a nuestra responsabilidad con el medio ambiente.
Cada día la producción de residuos en las diferentes urbes va en aumento, la capacidad para manejar esos desperdicios es un dolor de cabeza para la mayoría de gobernantes de turno; sin embargo, en los países más desarrollados se ha llegado a incorporar en los hábitos de la gente “la cultura del reciclaje”.
La pregunta natural es ¿por qué si se sabe que la producción de desperdicios es exponencial y la tierra tiene una capacidad finita no se hace nada al respecto?, si bien se podrían barajar muchas respuestas, la más natural y básica radica en que aún no se sienten los impactos de esta producción y el mal manejo, de forma agresiva; sin embargo, el tiempo es breve y las consecuencias serán nefastas.
Hoy en día podemos ver en diferentes películas, inclusive para niños (Wall- E), la propuesta de lo que ocurrirá si no tomamos cartas en el asunto. En el medio del océano se han formado islas de materiales que tardarán cientos de años en degradarse. También, se ha mencionado, en diversos medios, que el 90% de los residuos que eliminamos son reciclables.
Entonces, ¿por qué no reciclamos?, pues porque estamos acostumbrados a que “otro” lo haga por nosotros, que “otro” se encargue de resolver el problema. Esta mala costumbre, que proviene de años en nuestra cultura, debe ser modificada y para acostumbrar a nuestros niños a tener una cultura de reciclaje como modo de vida. Separar los residuos de acuerdo a las normas específicas, no usar más de lo que se necesita, proteger el agua y reusarla si estamos en capacidad de hacerlo.
Sería realmente grandioso si logramos en nuestro país separar los componentes orgánicos y producir con ello nutrientes caseros para nuestras plantas, sería increíble si en lugar de invertir en tecnología “decorativa” invirtiéramos en un ciclo doble para el reúso del agua en nuestro hogar, sería el futuro ideal si desde la escuela logramos entender que el reciclaje no es una opción sino una obligación.

No hay comentarios: