Por Javier García Blásquez L.
El
7 de diciembre del 2011, tuve un accidente bastante serio (en mi vida he sido
secuestrado, atropellado, encañonado, asaltado, me he chocado, he chocado, me
he caído de moto, de bici, es decir, lo que le ocurre a todo el mundo).
Todo
empezó con un gesto de responsabilidad, saldría a una reunión y, por seguridad
y respeto a las normas, no debía manejar. Al retornar a casa luego de una
extraña velada, el taxi hizo una maniobra insólita en el ovalo “Monitor”. Yo,
que estaba apoyado en la puerta derecha, salí expulsado del vehículo en marcha
y quedé inconsciente en mitad de la avenida Javier Prado a las 2 a.m. Todo lo
que sucedió después, me lo han contado, pues quedé desmayado por el golpe. Mi
amigo bajó asustado del taxi, se paró en mitad de aquella avenida para evitar un
“infortunado acontecimiento” y, para suerte nuestra, (existe mucha gente buena)
una señorita, que curiosamente era doctora, en un auto rojo se detuvo bloqueando la circulación por la zona en
donde me encontraba tendido en el pavimento. En ese momento, el taxi huyó, la
policía no se acercó, pero -gracias a la buena fortuna- los bomberos llegaron
rápidamente y fui socorrido por “la bombera más linda que había visto en mi
vida” palabras textuales de mi amigo, lamentablemente no la recuerdo. Lo que
sucedió después fue una odisea para quienes tuvieron que luchar por mí tratando
con las clínicas, los seguros y las demás trabas que te hacen odiar el sistema.
Al
recuperar la conciencia, estaba en la cama de una clínica con mi familia
acompañándome y yo no podía recordar lo ocurrido. Estuve ahí por unos días y,
en ese tiempo, me comuniqué en diversas ocasiones por correo y Facebook. Luego
de varios meses, al revisar y leer aquellas comunicaciones, advertí que no las recordaba.
La
vida es corta y demasiado hermosa, está cargada de diversas emociones,
aprendizajes y aventuras. Si bien se presentan situaciones que no podemos
controlar, suceden muchas otras que sí podemos evitar. Vive intensamente,
ama mucho, abraza fuerte, agradece, saluda, apasiónate, regala sonrisas y
buenas vibras a todos.
No
sabemos si tendremos un mañana, pero si sabemos que tenemos un hoy día.

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