¿Cuántas veces,
independientemente del sexo o edad, le has dicho a alguien “te comportas como
una niñita”?
Parece mentira pero es usual
escuchar a hombres y mujeres de todas las edades expresarse así de alguien (en
especial de hombres): “juega como una niñita”, “mira, corre como niña”,
“jajaja, se comporta como una bebe”, “llora como una nena”, “tiene la fuerza de
una chiquita”.
Estas expresiones no hacen más
que hacernos pensar en que las niñas son torpes por naturaleza, que son incapaces
de hacer cosas con destreza, que carecen de fuerza, que son extremadamente
delicadas y no pueden valerse por ellas mismas… en fin, si llegan a crecer será
debido al extremo cuidado que hemos puesto para evitar que un mundo cruel las
trague. Sencillamente, ellas son las criaturas más vulnerables de la humanidad.
¿Será esto cierto?
Para reflexionar un poco
sobre esto miro a mi hija de 5 años, el target en cuestión, y trato de
analizarla. Ella se sabe vestir sola, come con autonomía, juega con niños y
niñas mayores y menores y jamás la he visto ser maltratada, aunque a veces ella
maltrata un poco y yo le llamo “la novia de Chucky”. Le encanta bailar ballet y
entrenar artes marciales combinadas, desarrolla con mucha habilidad la gimnasia,
con aspas de molino mejores a las que yo hacía en mis buenos tiempos… me reta a
jugar partidos de ajedrez y a sus cortos años domina todos los movimientos de
las piezas. También es muy veloz y creativa, le encanta la bicicleta, los
patines, las manualidades, el skate, el futbol, la pintura y el dibujo. Mientras
sigo pensando en las características de mi hija, no le encuentro ni lo pobre ni
lo indefensa... Entonces, ¿dónde está esta criatura vulnerable?
De pronto, la veo llorar.
Llora de coraje porque se golpeó
mientras jugaba… ¿será ese el indicador de “delicadeza”?. Creo que en nuestra
sociedad injustamente menospreciamos las enormes capacidades de los niños y
niñas. Ambos son criaturas hermosas y poderosas que pueden tener rendidos a sus
padres a sus pies. En mi casa, basta con un beso de mi hija para que haga lo
que quiera conmigo.
Así, llegué a la conclusión
de que “comportarse como una niñita” significa ser audaz, creativo, valiente,
sensible, emotivo y cariñoso… ¡yo realmente quisiera comportarme así!


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