viernes, 17 de julio de 2015

Y tú, ¿te comportas como niñita?

¿Cuántas veces, independientemente del sexo o edad, le has dicho a alguien “te comportas como una niñita”?

Parece mentira pero es usual escuchar a hombres y mujeres de todas las edades expresarse así de alguien (en especial de hombres): “juega como una niñita”, “mira, corre como niña”, “jajaja, se comporta como una bebe”, “llora como una nena”, “tiene la fuerza de una chiquita”.
Estas expresiones no hacen más que hacernos pensar en que las niñas son torpes por naturaleza, que son incapaces de hacer cosas con destreza, que carecen de fuerza, que son extremadamente delicadas y no pueden valerse por ellas mismas… en fin, si llegan a crecer será debido al extremo cuidado que hemos puesto para evitar que un mundo cruel las trague. Sencillamente, ellas son las criaturas más vulnerables de la humanidad. ¿Será esto cierto?

Para reflexionar un poco sobre esto miro a mi hija de 5 años, el target en cuestión, y trato de analizarla. Ella se sabe vestir sola, come con autonomía, juega con niños y niñas mayores y menores y jamás la he visto ser maltratada, aunque a veces ella maltrata un poco y yo le llamo “la novia de Chucky”. Le encanta bailar ballet y entrenar artes marciales combinadas, desarrolla con mucha habilidad la gimnasia, con aspas de molino mejores a las que yo hacía en mis buenos tiempos… me reta a jugar partidos de ajedrez y a sus cortos años domina todos los movimientos de las piezas. También es muy veloz y creativa, le encanta la bicicleta, los patines, las manualidades, el skate, el futbol, la pintura y el dibujo. Mientras sigo pensando en las características de mi hija, no le encuentro ni lo pobre ni lo indefensa... Entonces, ¿dónde está esta criatura vulnerable?
De pronto, la veo llorar.
Llora de coraje porque se golpeó mientras jugaba… ¿será ese el indicador de “delicadeza”?. Creo que en nuestra sociedad injustamente menospreciamos las enormes capacidades de los niños y niñas. Ambos son criaturas hermosas y poderosas que pueden tener rendidos a sus padres a sus pies. En mi casa, basta con un beso de mi hija para que haga lo que quiera conmigo.
Así, llegué a la conclusión de que “comportarse como una niñita” significa ser audaz, creativo, valiente, sensible, emotivo y cariñoso… ¡yo realmente quisiera comportarme así!

Javier García Blásquez López

2 comentarios:

Anónimo dijo...
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