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viernes, 5 de diciembre de 2014

¡SE ME ROMPIÓ LA FUENTE!

Por Javier García Blásquez López 

Nos miramos a los ojos y le dije: “esta será la última noche que dormiremos los dos solos aquí”.
Hasta ahí, la historia planificada y organizada parecía perfecta. Sin embargo la vida es perfectamente imperfecta.
La llegada de nuestro primer bebe estaba “planificada” para el 7 de diciembre (día de buena suerte no solo por ser “7” si no porque es un día antes del feriado). En la noche del 5 de diciembre nos dimos este mensaje de amor pues al día siguiente dormiríamos en la clínica Montesur para pasar por todas las pruebas requeridas y así esperar la llegada de nuestro cachorro.
Eran poco más de las 10 de la noche cuando nos fuimos a dormir, en el interín mi esposa me dijo: “mi cel no tiene saldo ¿el tuyo?” a lo que le comenté que me había gastado todo pero como la carga se hacía los días 6, no era necesario “recargarlo” gastando por un solo día (craso error).
Parece que fue ayer y a veces me levanto con ese grito de alerta que suena en mi cabeza “¡SE ME ROMPIÓ LA FUENTE!”. Debo tomarme una pausa en este relato para explicar claramente que todas las historias que se han creado en relación a mis supuestas reacciones ante este suceso son falsas, en ningún momento dije “¿qué fuente?” “¿fuente de qué quieres que pida?” “¿de qué fuente hablas?”  ni nada que diferentes personas han querido “inventar”.
Al escuchar esa alerta, me dieron escalofríos, debía actuar, estábamos solos, debíamos madurar a toda velocidad, ¡seríamos papás … ¡ y no podía llamar a nadie pues a pesar de ser la 1 am del 6 de diciembre la bendita carga automática del celular no se había efectuado.
Salimos con toalla en mano (por la fuente), subimos a nuestro carro y a la vieja costumbre nos fuimos solos a enfrentar ese desafío, llegamos a la clínica y nos fueron atendiendo con la urgencia que el caso requería, ellos llamaron a su doctor y cuando me di cuenta, estaba yo solo. Es claro que el actor más importante de esta obra es la madre y el regalo de Dios es la criatura que llegará, sin embargo quiero aclarar que como papás tenemos sentimientos, miedos y usualmente estamos solos en este proceso.
Sabía que tenía que llamar a la familia …. Y siendo más de las 3am mi celular aún no tenia saldo para llamar. No me quedó otra más que coger el teléfono monedero (para los antiguos “RIN”) que había en la clínica y me percaté que la moneda que tenía era de S/.5 (estas maquinas no dan vuelto) y llamé a mi cuñada. Luego de esa llamada todo fue cuesta abajo, nos acompañaron en todo el proceso hasta que escuchamos el llanto de la criaturita que me cambió la vida para siempre. Y reafirmo esta expresión (me cambió la vida) pues fue ahí cuando solté por primera vez lagrimas de alegría extrema, las mismas que ahora fluyen ante las emociones que en la vida se viven.
Feliz cumpleaños Cristóbal, gracias por enseñarme un nuevo mundo en cada segundo de tu vida.

Papá

viernes, 14 de junio de 2013

No es fácil ser padre


Por: Javier García-Blásquez L.
Hace algunos años mi esposa me despertó con una sonrisa de oreja a oreja y me dio la noticia más intensa de mi vida “vas a ser papá”, traté de forzar mi rostro a soltar una expresión de alegría, pero en el fondo sentía temor, inseguridad, nerviosismo y un sin número de emociones contrariadas.
Las dos veces que las lágrimas han salido de mis ojos sin poder controlarlas han sido cuando he presenciado el nacimiento de mis dos hijos, es una sensación indescriptible que me ha afectado para siempre (antes no tenía sentimientos y hoy algunas películas hasta me hacen sollozar).
Al pasar el tiempo, el ser papá, se ha convertido en la bendición más grande que la vida me ha podido dar; sin embargo, hay que ser honesto, mi generación es la de padres 2.0, no porque las madres abandonen a los hijos, pues ellas son el pilar, la columna vertebral del proceso formativo, lo más importante en la vida de un infante, sino porque hemos ido tomando partido de algo que los antiguos padres no tomaban, el desarrollo de nuestros hijos y eso ¡no es fácil!
Hoy veo como mis padres se siguen preocupando por mí y celebrando mí desarrollo igual que hace algunas décadas. Eso me hace descubrir que es un compromiso que se gestó en un acto de amor y que durará toda la vida.
Cada mañana, al despertar, se dan duras batallas con mis hijos para peinarlos, ayudarlos a cambiarse, hacerlos tomar la leche, acompañarlos a la movilidad y en las noches para hacerlos dormir (lo que en más de una oportunidad, producto del cansancio se ha convertido en “hacernos” dormir).
No es fácil ser padre, es duro y sacrificado, pero como alguien me dijo alguna vez, es el único amor desinteresado, se entrega sin esperar recibir nada a cambio.

Feliz día a todos los padres que piensan que no es fácil ser padre y que a pesar de ello, cada día se juegan un partido diferente con el único objetivo de que esas criaturitas sean mejores seres humanos cada día.