Por Javier García Blásquez López
Hasta ahí, la historia planificada y organizada parecía
perfecta. Sin embargo la vida es perfectamente imperfecta.
La llegada de nuestro primer bebe estaba “planificada” para
el 7 de diciembre (día de buena suerte no solo por ser “7” si no porque es un
día antes del feriado). En la noche del 5 de diciembre nos dimos este mensaje
de amor pues al día siguiente dormiríamos en la clínica Montesur para pasar por
todas las pruebas requeridas y así esperar la llegada de nuestro cachorro.
Eran poco más de las 10 de la noche cuando nos fuimos a
dormir, en el interín mi esposa me dijo: “mi cel no tiene saldo ¿el tuyo?” a lo
que le comenté que me había gastado todo pero como la carga se hacía los días
6, no era necesario “recargarlo” gastando por un solo día (craso error).
Parece que fue ayer y a veces me levanto con ese grito de
alerta que suena en mi cabeza “¡SE ME ROMPIÓ LA FUENTE!”. Debo tomarme
una pausa en este relato para explicar claramente que todas las historias que
se han creado en relación a mis supuestas reacciones ante este suceso son falsas,
en ningún momento dije “¿qué fuente?” “¿fuente de qué quieres que pida?” “¿de
qué fuente hablas?” ni nada que
diferentes personas han querido “inventar”.
Al escuchar esa alerta, me dieron escalofríos, debía actuar,
estábamos solos, debíamos madurar a toda velocidad, ¡seríamos papás … ¡ y no
podía llamar a nadie pues a pesar de ser la 1 am del 6 de diciembre la bendita
carga automática del celular no se había efectuado.
Salimos con toalla en mano (por la fuente), subimos a nuestro carro y a la
vieja costumbre nos fuimos solos a enfrentar ese desafío, llegamos a la clínica
y nos fueron atendiendo con la urgencia que el caso requería, ellos llamaron a
su doctor y cuando me di cuenta, estaba yo solo. Es claro que el actor más
importante de esta obra es la madre y el regalo de Dios es la criatura que
llegará, sin embargo quiero aclarar que como papás tenemos sentimientos, miedos
y usualmente estamos solos en este proceso.
Sabía que tenía que llamar a la familia …. Y siendo más de
las 3am mi celular aún no tenia saldo para llamar. No me quedó otra más que
coger el teléfono monedero (para los antiguos “RIN”) que había en la clínica y
me percaté que la moneda que tenía era de S/.5 (estas maquinas no dan vuelto) y
llamé a mi cuñada. Luego de esa llamada todo fue cuesta abajo, nos acompañaron en
todo el proceso hasta que escuchamos el llanto de la criaturita que me cambió
la vida para siempre. Y reafirmo esta expresión (me cambió la vida) pues fue
ahí cuando solté por primera vez lagrimas de alegría extrema, las mismas que
ahora fluyen ante las emociones que en la vida se viven.
Feliz cumpleaños Cristóbal, gracias por enseñarme un nuevo
mundo en cada segundo de tu vida.
Papá
