miércoles, 27 de agosto de 2014

Y tú, ¿eres feliz?

El día a día y la urgencia de vivir (no le digamos más sobrevivir), hace que preguntas como esta sean las últimas que deseas escuchar, pues, más relevante o importante, según tu edad o género, será enterarte sobre el futbol del fin de semana, el último culebrón de la farándula local, el mundo del cine o el próximo concierto. Son pocas las veces en que nos detenemos y dejamos de mirar hacia afuera para concentramos un instante en nosotros mismos y mirar hacia adentro. ¿Por qué no lo hacemos? Probablemente por miedo, ya que es más fácil encontrar respuestas afuera, las mismas que puedes criticar pues tal vez no puedas encontrar las respuestas que deseas adentro.
La felicidad está fuertemente bombardeada y condicionada a estímulos externos, el mundo nos obliga a comprar momentos de felicidad con la adquisición de un producto o servicio de moda, el viaje de tus sueños, el vehículo necesitado, la casa deseada, etc.  El ser humano está tan concentrado en “vivir” que necesita “comprar” felicidad y lo hace por las innumerables ofertas que el mercado te da.
¿Es eso felicidad? ¿Realmente eres feliz? Mi intención no es estimular tu depresión ni convencerte que eres infeliz, probablemente el peor insulto que existe es el ser infeliz, un ser exento de toda felicidad, sino hacerte reflexionar en buscar lo que hoy es el tema más importante para muchas organizaciones.
La empresa moderna ha dejado de concentrarse exclusivamente en los procesos y se ha dado cuenta de que el factor diferenciador de una organización con otra es el ser humano, a este increíble descubrimiento, hay que añadir que se han dado cuenta también que en la medida en que hagan “su tarea” siendo más felices los colaboradores, los resultados serán sorprendentemente mejores, tendrán menores pérdidas, mas rentabilidad, menor rotación, etc.
Es decir, el mundo moderno se ha dado cuenta que la clave del éxito organizacional es LA FELICIDAD. Las familias se han dado cuenta de que jugando, sonriendo, bailando y compartiendo, simplemente siendo felices, son emocionalmente más estables y por ende desarrollan niños felices. Las escuelas que tienen como meta, más que el cúmulo de conocimientos que igual van a aprender, el concepto de la felicidad podrán lograr el sueño que muchos no vivieron: “lograr que el niño asista feliz a clases”.
¿Es tan difícil ser feliz? No sé cuánto lo sea, yo solo sé que cada día que abro los ojos, veo lo que más amo a mi alrededor, respiro profundo y la sonrisa se instala en mí rostro, acompañándome todo el día para contagiar felicidad a todo con el que tenga el placer de cruzarme.
Y tú, ¿eres feliz?

Javier García Blásquez López