viernes, 14 de junio de 2013

No es fácil ser padre


Por: Javier García-Blásquez L.
Hace algunos años mi esposa me despertó con una sonrisa de oreja a oreja y me dio la noticia más intensa de mi vida “vas a ser papá”, traté de forzar mi rostro a soltar una expresión de alegría, pero en el fondo sentía temor, inseguridad, nerviosismo y un sin número de emociones contrariadas.
Las dos veces que las lágrimas han salido de mis ojos sin poder controlarlas han sido cuando he presenciado el nacimiento de mis dos hijos, es una sensación indescriptible que me ha afectado para siempre (antes no tenía sentimientos y hoy algunas películas hasta me hacen sollozar).
Al pasar el tiempo, el ser papá, se ha convertido en la bendición más grande que la vida me ha podido dar; sin embargo, hay que ser honesto, mi generación es la de padres 2.0, no porque las madres abandonen a los hijos, pues ellas son el pilar, la columna vertebral del proceso formativo, lo más importante en la vida de un infante, sino porque hemos ido tomando partido de algo que los antiguos padres no tomaban, el desarrollo de nuestros hijos y eso ¡no es fácil!
Hoy veo como mis padres se siguen preocupando por mí y celebrando mí desarrollo igual que hace algunas décadas. Eso me hace descubrir que es un compromiso que se gestó en un acto de amor y que durará toda la vida.
Cada mañana, al despertar, se dan duras batallas con mis hijos para peinarlos, ayudarlos a cambiarse, hacerlos tomar la leche, acompañarlos a la movilidad y en las noches para hacerlos dormir (lo que en más de una oportunidad, producto del cansancio se ha convertido en “hacernos” dormir).
No es fácil ser padre, es duro y sacrificado, pero como alguien me dijo alguna vez, es el único amor desinteresado, se entrega sin esperar recibir nada a cambio.

Feliz día a todos los padres que piensan que no es fácil ser padre y que a pesar de ello, cada día se juegan un partido diferente con el único objetivo de que esas criaturitas sean mejores seres humanos cada día.