La paradoja del vaso medio
lleno o medio vacío ha sido la causa de múltiples conversaciones y discusiones.
Sin embargo, mucho depende del estado de ánimo que uno tenga ante determinada
situación o de los paradigmas personales para poder ver la situación con los
“lentes” correctos. Hace varios años, en mayo del 2005 mi esposa y yo
retornábamos a casa luego de un día muy intenso de trabajo, conversábamos sobre
nuestros planes de comprar un departamento y de los múltiples esfuerzos que
hacíamos para llegar al monto que nos permitiría dar el gran salto. La suerte
siempre había estado de nuestro lado, nada podía ocurrirnos y súbitamente el
destino nos jugó una extraña pasada. Un auto me cerró y se bajaron unos
maleantes encapuchados y armados y antes de que pueda reaccionar (gracias a
Dios no reaccioné) ya estábamos reducidos y conducidos sabe Dios a dónde. En
ese momento, miles de cosas, todas malas, pasaron por mi mente: el temor a
morir, a no poder concretar mis sueños, a que le ocurra algo a mi esposa, etc.
La situación fue aterradora: nos amenazaron, robaron dinero de nuestras cuentas
en los cajeros, robaron el auto y nos dejaron en medio de la nada en un lugar
muy peligroso. En ese momento mi esposa y yo nos abrazamos con absoluta
sinceridad y mirándonos aún con temblor por el temor, agradecimos estar vivos,
físicamente ilesos y sobre todo juntos.
En esta historia real, las
reacciones pudieron ser miles: renegar sobre la suerte o mala fortuna, echarnos
la culpa por lo ocurrido, buscar culpables o responsables de nuestra desgracia,
sin embargo nuestros “lentes” no veían eso, veían lo positivo de estar a salvo,
sentían el amor y el cariño de las personas que nos rodeaban: familiares,
compañeros de trabajo, amigos, etc. Si bien salir del trauma tomó mucho tiempo,
así como varias visitas a especialistas, la actitud positiva hacia el futuro
fue un papel fundamental en nuestro accionar. La paradoja del vaso lleno a la
mitad, en este caso está ligado a los “lentes” con los que lo mires, puedes
verlo de manera negativa y verlo medio vacío o puedes verlo positivamente; es
decir, medio lleno. La decisión de como ver está únicamente en ti.
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