Por Javier García-Blásquez López
Pero la historia no acaba ahí, en realidad, recién comienza, si bien para
la mayoría el cliente externo (alumno) es lo más importante, hay un ingrediente
que el común denominador no considera y para la organización es valioso, sino
fundamental y diferenciador: “El factor humano”
La academia pre universitaria Nivel A, a diferencia de otras
instituciones que brindan servicios similares, está formada por un equipo
interdisciplinario de jóvenes (la juventud no tiene nada que ver con la edad)
altamente capacitados, con un corazón deseoso de mejorar cada día y con la
pasión hacia la labor a flor de piel. En ese contexto, podemos formar equipos
de profesores profesionales de la educación, profesionales que han encontrado
en la enseñanza su realización personal y jóvenes estudiantes que encuentran en
la academia la oportunidad de iniciar su proceso formativo en un ambiente laboral
ideal y de aprendizaje constante.
Hace pocas semanas, un grupo de “ex profesores nivelones” se graduó en
sus respectivas universidades y otro en su curso de post grado en el extranjero.
Cuál es la constante: jóvenes profesionales con soft skills (competencias blandas) altamente desarrolladas, con
capacidad de liderazgo, comunicación empática, autocontrol y una sólida
formación en valores humanos.
La academia no solo logra el objetivo de nuestros alumnos, el ingreso a la
universidad, sino que logra el objetivo de nuestros jóvenes profesores,
desarrollar las competencias más preciadas en el mercado laboral actual para convertirse
en profesionales de bien en aras de colaborar con el crecimiento sostenible de
nuestro país.
Éxitos a todos los que apuestan por la educación en todas sus formas,
desde el salón de clases, desde el ejercicio de la paternidad, desde el
liderazgo en la empresa, etc.