Parece una pregunta imposible de resolver, sobre todo si se entiende que
tener 17 años significa estar en medio de una serie de cambios radicales tanto
internos como externos. Las hormonas están totalmente descontroladas generando
miles de cambios. El estado de ánimo gira 180° sin sentido ni explicación. Se
siente alegría, rabia y tristeza. La vida siempre es “injusta”. Se acaba el
colegio, el acné los vuelve locos, se acerca la fiesta de “promo”, no tienen
pareja, su enamorada los deja, se “gilean” a la ex de su pata, su papá los
vuelve a castigar. Y para colmo, DEBEN DECIDIR QUÉ HACER POR EL RESTO DE SU
VIDA …. AUXILIO POR FAVOR. Esta es la realidad que afrontan muchos chicos,
junto a la presión social que los lleva a “escoger” una carrera para agradar a
papá, al “profe”, a sus patas, a su enamorada o lo que es peor, “porque el
nombre de la carrera suena bonito”. En las siguientes líneas no pretendo dar la
receta del éxito, pues no la hay, pero si escribiré que lo más terrible en la
vida no es que escojas mal sino que no hagas nada. Varios estudios demuestran
que una persona adulta cambia de carrera varias veces en la vida y eso no es
malo. Sin ir muy lejos, cuando salí del colegio estudié una carrera técnica de
mecánica y trabajé en logística, luego estudie ingeniería industrial y tuve un
empresa de ahorro de energía, después trabajé en educación y estudié una
licenciatura en el mismo rubro. Hace unos años estudié una maestría en factor
humano y tengo 37 años. Seguramente cambiaré un poco más conforme siga
creciendo como persona, pero eso no es malo, tan solo es parte de la vida. En
resumen, no hay que temerle a los cambios, hay que temerle al hecho de no
cambiar. Hay que esforzarse, informarse, preguntar, identificar los talentos y
“mandarse”. Si en el camino se dan cuenta de que eso no es lo suyo, no teman,
aunque no lo crean, si han sido responsables habrán ganado mucho más de lo que
creen haber perdido. Mucha suerte y éxitos.