martes, 11 de diciembre de 2012

¿TIENES MIEDO A POSTULAR?


Por Javier García – Blásquez López

Si ingresamos a una máquina del tiempo y viajamos unos miles de años en el pasado, nos encontraremos en una tierra “ligeramente” diferente, donde no hay tráfico, edificios ni la desagradable contaminación. Luego, a lo lejos, observaremos a un antepasado nuestro, “El tataratataratatarabuelo”, frente a un imponente tigre dientes de sable.
Nuestro querido familiar tendrá dos opciones: “jugar” con los colmillos de su nueva mascota o huir a toda velocidad para salvar su vida. Las preguntas son: ¿cuál de estas dos opciones será la que tomará nuestro antepasado? y ¿por qué?
Definitivamente, el temor nos ayuda a sobrevivir; sin embargo, si el temor se adueña de nuestras decisiones, no podremos crecer como seres humanos. Está en nosotros identificar las situaciones, evaluar el peligro y decidir si enfrentamos con valentía nuestros miedos o los evitamos para buscar la “supervivencia”.
Algo de eso ocurre en el momento de postular a una universidad: el miedo se apodera de nosotros y, en muchos casos, huimos al hecho de tomar decisiones y escapamos por el camino más fácil. Es obvio que en esta decisión no está en juego tu vida, sino tu futuro. Además, el hecho de tener miedo es algo absolutamente normal, pues significa que el tema te importa.
Los miedos que un postulante puede tener están ligados a la presión que ejerce nuestro entorno (la familia, los amigos, los profesores, los medios publicitarios, el mismo hecho de no saber qué estudiar o no estar muy seguro de que la elección que se ha hecho sea la mejor).
¿Cómo puedo hacer para superar estos miedos si estoy atravesando uno de los momentos más complicados de mi adolescencia? La respuesta no es fácil, pero ayuda tomar pequeñas decisiones como, por ejemplo, visitar universidades, asistir a charlas de diferentes carreras, conversar con adultos que ejerzan las carreras de nuestro interés, conversar con profesores, realizar test de orientación vocacional serios, etc. Luego de ello, deberás evaluar la universidad y la carrera. Para ello, te recomiendo que hagas un cuadro de decisiones en donde deberás colocar una puntuación de 0 a 5 (5 es lo mejor y 0 lo peor). Pero ten en cuenta que los datos que coloques deben ser producto de una investigación previa que tienes que realizar, no debes calificar de acuerdo con tu creencia. Averigua sobre las universidades y coloca la información correcta.


Aspectos a considerar
Universidad 1
Universidad 2
Universidad 3
1
Exigencia académica



2
Profesores



3
Prestigio



4
Costos



5
Convenios



6
Mejores en mi carrera




TOTAL




Este pequeño ejercicio te dará una herramienta más para poder decidir, pero recuerda que tener miedo no es malo, solo es sinónimo de que respetas algo, de que en verdad te importa. Ahora, si el miedo persiste, busca ayuda y verás que, con la orientación adecuada, podrás encontrar tu camino.
El postulante enfrenta muchas presiones y debe tomar a la vez varias decisiones; algunas serán correctas, otras no. Queda en ti asumir con valor los retos y empezar a construir tu futuro. Suerte en tu decisión.

martes, 4 de diciembre de 2012

¡MALDITO CAMIÓN!


Por: Javier García Blásquez López

Manejaba “tranquilo” (es complicado menguar al piloto frustrado de racing) por las calles de Lima y llevaba a mis hijos pequeños a la casa de su abuela. Era un día como cualquier otro, cuando de pronto un ¡MALDITO CAMIÓN! volteó bruscamente y me obligó a realizar una maniobra temeraria para evitar una tragedia. En una fracción de segundo pude verificar que todo estaba “Ok” dentro del auto, como es natural, la furia empezó a poseerme y todo el vocabulario guardado “bajo 7 llaves” amenazaba con salir.
Hice una maniobra para “ADELANTAR” al camión y para suerte mía, con el rabillo del ojo, vi las caras de mis dos pequeños, si bien no había emitido palabrota alguna, el mal humor que debía brotar por mis poros estaba cargando el ambiente.
La luz del señor (gracias a Dios que no fue el de las tinieblas) me iluminó y me contuve, no emití palabra alguna contra el conductor y comenté a los pequeños que ese “señor” había hecho algo que estaba mal y que debíamos decírselo al policía para que él le llame la atención. A mis hijos les pareció lo correcto y cuadras mas allá, al “no ver policía” quedamos en que lo que se debe hacer en esos casos es dejar las cosas en manos de la policía.
Pasaron las horas y luego de realizar diversas actividades, escuchar “Radio Ritmo Romántica”, por ejemplo, me encontraba muy calmado y hasta había olvidado el incidente. Fue en la noche cuando recogí a mis hijos de la casa de su abuela. En el auto ahora estaba mi esposa (ella no tenía idea del incidente de la tarde), los pequeños y yo. Empezamos a hablar del día como una familia común y corriente y en ese instante recibo la lección más importante de mi vida. Mis dos hijos, uno de 4 y la otra de 2 años, le cuentan a su mamá que casi se chocan, que un “señor” del camión “manejo mal” y “papá frenó”, “buscamos al policía y no estaba”.
El auto se hizo silencio, mi esposa no sabía que había ocurrido y yo agradecía a todos los santos el instante de lucidez que me había dado. El micro segundo de control que tuve evitó que ellos se lleven una lección de majadería y brutalidad, más bien, se llevaron una lección de ciudadanía, autocontrol  y respeto.
El impacto que podemos tener en los “pequeños” o personas que lideramos es 24 X 7 *, seamos responsables y concentrémonos en hacer las cosas bien, todo el tiempo.

*24 horas al día, los 7 días de la semana.